jueves 29 de diciembre de 2011
viernes 1 de octubre de 2010
Sueños
lunes 5 de julio de 2010
Un candidato honesto
jueves 1 de julio de 2010
Amanda
Siempre sola, siempre triste, con su rostro mal agestado y carente de gracia, con su fealdad a cuestas, acomplejada por el tamaño de sus senos, su trasero caído y fofo, acomplejada por la cantidad de vello facial, acomplejada por su trabajo, por su vida, por su tristeza, rumiando una escasa ración de comida en un restorán de cuarto enjuague, sintiendo deseos de estar con alguien, de hablar sobre algo, lo que fuera. O simplemente callar y contemplar un rostro empático, tan horrible, desagradable y amargado como el suyo. Pero no, sólo tiene delante de ella un plato a medio comer y frío y el constante pensamiento de que, en sus noches y sus días, todo seguirá igual.
jueves 17 de junio de 2010
Qué bonito va...
jueves 10 de junio de 2010
Mentalidades
O nos equivocamos de siglo al nacer o nos quieren meter el dedo en ojo, o en otra parte.
Imagínense: los etiopes habrían reido de buena gana con la multiplicación de los panes y los peces, y en los bares los borrachos serían reyes cuando el agua se convirtiera en vino. Chris Angel no necesitaría de los fraudes para caminar sobre el agua.
martes 1 de junio de 2010
HIstoria deforme
Relata esta leyenda que este ser creó a mis antepasados a su imagen y semejanza, y junto con ello, nos prodigó la vida y la energía vital para movernos, pensar, sentir, razonar, etcétera.
Hablan de él como si fuera omnipresente, omnisapiente, como si la vida dependiera de él, como si le debiera algo, como si viviera gracias a él. Pero no es así, yo vivo por mí y mis ganas de hacerlo, no digo que eso baste como para vencer la mortalidad, pero sí como para ganar vivencias, historias, mis propias historias. Ya basta de fábulas, basta de cuentos amorfos. No me interesa saber nada de él ni de su amor y sus castigos, ni de necesidad de justicia implacable o su patética misericordia. Sólo soy yo y quienes me rodean, quienes tuvieron, como premio o castigo del destino, vivir en esta, mi coyuntura de tiempo.
Ya no quiero sus historias, de verdad, siento lástima de quienes se reúnen a hablar acerca de él, siento rabia por los que se quedan en sus asientos con sus ridículas caras de estúpidos escuchando sus deformes historietas, entonando canciones para él, o celebrando su nacimiento y fallecimiento involucrando a muchas personas en estas celebraciones.
Ya llegará el momento en que levantaré mi puño al cielo y clamaré con furia ciega: “¡Hasta cuándo continuarán las historias de mi puto bisabuelo!!!!”
jueves 27 de mayo de 2010
Malditos todos
Su vaso estaba casi vacío, debió estar tibio… pienso que, como sabía que le quedaba poco, quería prolongar el placer de la bebida. Pero ¿qué placer puede otorgar un ron con coca tibio? Apoyó su antebrazo derecho sobre su muslo dejando el vaso entre sus piernas, su mano izquierda estaba dentro del bolsillo del pantalón, y a juzgar por los miles de pliegues que se hacían en su muñeca, pienso que debe haber sido una postura muy incómoda. Tenía la mirada perdida y la cabeza dando tumbos, miró hacia el cielo y volvió a decir: “No era quién, sino quién decía”, y nuevamente las risitas. Pasaron unos cuatro o cinco minutos y, con dificultad y tratando de no caer de su asiento, comenzó con la labor circense de sacar su mano del bolsillo. Era un corre que te pillo de torpes movimientos musculares de aquí para allá y de acá para allá hasta que logró liberar su inhumana y curtida mano. Terminado el acto y recobrando el equilibrio, comenzó a frotarse el bulto de la entrepierna, quizás recordando algún viejo amor, alguna noche de sexo o su actriz favorita… o simplemente recordando la última masturbación decente que se pudo dar en su vida.
Volvió a decir lo mismo: “No era quién era, sino quién decía”. Pero esta vez fue diferente, porque lloraba. Lloraba con un desconsuelo que no dejaba sacar sonido alguno. Sólo lágrimas, baba y mocos. Al fin durmió y toda luz se apagó y las risitas burlonas, se convirtieron en carcajadas.
Malditos celulares con cámara, pensé. Malditos rufianes que tengo por amigos que me graban en mis momentos de ebriedad absoluta. Maldita tecnología.
miércoles 19 de mayo de 2010
De todas formas
Inconciente y ridículamente aplastado en el suelo quedó el imbécil tras la golpiza propinada. Fueron golpes de pies y puños, certeros mangazos en todo lo que se llama hueso del hocico. Por un momento sentí que la piedad se ausentó de la ciudad por esos escasos cuatro minutos y medio. Y la vereda... la vereda, convertida en improvisado ring, fue el lienzo de un óleo grotesco de sangre y dientes caídos. De verdad que fue así.
Uf. Qué bien merecida fleta recibió este ciudadano altanero, holgazán, filibustero, embaucador, gavilán pollero, rata inmunda, paloma asquerosa, murciélago con rabia, mojón de mierda.
Me hubiese encantado ser el autor, compositor, intérprete y director de tamaña frisca… pero carezco del cuerpo, las habilidades brutales y cavernícolas que posee mi novia.
martes 30 de junio de 2009
Minicuentos existenciales
- Si te envenenan, haz todo lo posible por no morirte antes de que vuelva a la casa, no quiero que entren ladrones. Dijo el amo insensible a su perro guardián. El perro movió la cola y le miró cariñosamente sin saber o entender las terribles palabras que habían salido de la boca de su “mejor amigo”.
II
Tengo miedo de tener miedo el día que llegue mi muerte. Y es por que soy un alma brillante e inmortal encerrada en carne moribunda, embutida en comida para gusanos. No digo que quiera o no quiera morir, esa no es mi decisión, mas el parangón de la agonía es la festividad enorme de la muerte.
III
Si Dios existe, si es tan todopoderoso... ¿podrá crear una roca tan grande y tan pesada que ni el mismo pueda levantar?
lunes 8 de junio de 2009
Recuerdos de una fiesta triste
Risas, cantos, bromas y yo ajeno a todo eso… dejándome una triste barba que aún no termina de crecer del todo… esperando que mientras más larga esté, menor sea mi tristeza. Pero no es así… para nada…
Ya ha pasado un buen tiempo y aún no me llama, aún no me habla… aún no llega a la fiesta para hacer que ésta sea más feliz para mi…Todas las noches la espero, no sé si algún día volverá. No sé… pero la espero.
miércoles 6 de mayo de 2009
Minicuentos de cólera
Los malditos bastardos celebraban sus glorias, los desgraciados bastardos le procuraban esa gloria a los malditos bastardos, los malditos bastardos comían de la vida de los desgraciados bastardos. Y así continúa la simbiosis entre bastardos.
II
El minusválido gritaba por las cosas que le habían arrebatado. Su teléfono, su libreta llena de hermosas poesías escritas a mano, su grabadora en la que tenía registrada cada uno de sus pensamientos, su manzana, pobre almuerzo para ese día.
El ladrón corría, corría, con todas las fuerzas que tenía en sus piernas, el hijo de puta reía con la felicidad que le otorga la vida. El minusválido le gritaba garabatos muy poco poéticos.
III
El enorme libro negro, ese colmado de mentiras, ese mismito, sí, el que tiene una cruz dorada en su portada, ese que tiene dos columnas en sus hojas, ese que fue escrito por hombres que necesitaban aprovecharse de la ignorancia del pueblo y, mediante maleficios “divinos”, mantener a la gente a raya para que se comportara de forma “decente”, sin fornicar, ni robar, ni mentir, ni robar, ni pelar al prójimo. Ese que te pide dar la otra mejilla después de ser abofeteado, ese que te pide que perdones setenta veces siete, ese que cuenta de resurrecciones, de milagros, de sanaciones milagrosas, ese que cuenta la historia del demente enajenado suicida que multiplicaba los panes y los peces, que convertía el agua en vino, ese que te dice que el fin del mundo se aproxima, así que más te vale estar “atento y portándote bien”. Ese que habla de un dios que se quedó dormido, o tal vez murió, o tal vez, sólo tal vez, nunca existió.
lunes 30 de marzo de 2009
Deseo y más deseo... (I parte... y única)

Alguna vez bajo la lluvia nos besamos y me sentí en la gloria, mis sueños escalaban una gran cima de limitaciones. Pasó el tiempo y nuestros encuentros fueron más cercanos, fueron más sexuales, juego tras juego nuestras intimidades se aproximaban… ¡Qué delicia de espera! ¡Cómo deseaba ese cuerpo y todos sus secretos!
Fue una noche de juerga llena de aromas de ron y cigarros cuando por fin pude tocar su más preciado tesoro y pude sentir la fragancia de sus placeres.
Tocaba su cuerpo y la besaba apasionadamente mientras terminábamos lo que quedaba en la botella de ron. Mi cuerpo dolía de ansias, mis ojos ardían en desespero.
Afortunadamente, y como nunca, mi casa estaba limpia y ordenada. Entramos cual estampida a la habitación que sería testigo de nuestra jornada de sexo y entrega.


