jueves 29 de diciembre de 2011

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viernes 1 de octubre de 2010

Sueños

Un furibundo día de calor, con los brazos abiertos rozando las nubes de glorias pasadas, pensando en la belleza inmensa, sin mesura, pero a la vez agobiante del momento a solas. Quizás no sólo un momento, sino una vida entera, incluso con tiempo extra y tal vez llegando a los penales.

lunes 5 de julio de 2010

Un candidato honesto

Queridos compatriotas, les prometo que, de una vez por todas, acabaré con la pobreza y la degradación humana que esta condición conlleva en nuestro hermoso país. Además, mi gobierno garantizará de forma efectiva, una importante disminución en la tasa de accidentes de tránsito y, junto a mis ministros y ministras, desbarataremos eficazmente la delincuencia.
- Candidato ¿cómo pretende lograr estas promesas?
- Es muy sencillo, erradicaremos la pobreza matando a todos los pobres de nuestras ciudades, reduciremos el número de accidentes de tránsito al eliminar cinturones de seguridad, airbags, barras laterales y frenos ABS, reemplazándolos con un machete bien afilado situado cerca de la garganta de cada conductor y evitaremos los asaltos con armas de fuego, vendiendo cada bala a quinientos mil pesos.
El aplauso de la multitud fue estruendoso.

jueves 1 de julio de 2010

Amanda

Con la mirada perdida pensaba en los miles de eventos que esculpieron poco a poco lo que ella llamaba su vida. Por las noches se acompañaba de oscuros y melancólicos pensamientos culpándose y culpando a otros por su realidad actual. Sus sábanas hedían a tristezas y frustraciones, estaban friccionadas y desgastadas de tanto dolor y angustias. Ya hace tiempo que no las cambiaba ¿Para qué disfrazar su triste realidad? ¿Para qué evadir sus amarguras enfundadas en perfume de detergente y suavizante? ¿Para qué sentir limpieza si toda su vida estaba inmunda?
Las noches eran eternas y cada tic tac del segundero eran interminables sentencias de insomnio y cuestionamientos. Y así, con un amargo sabor en la boca, al fin se dormía, rendida de cansancio para nuevamente enfrentar los demonios oníricos que la acechaban incluso durante el día. Cansancio y tristeza eran el común denominador de sus despertares. Le esperaba nuevamente el trabajo rutinario, tedioso y, a pesar de las tantas personas que trabajaba junto a ella, solitario.
Siempre sola, siempre triste, con su rostro mal agestado y carente de gracia, con su fealdad a cuestas, acomplejada por el tamaño de sus senos, su trasero caído y fofo, acomplejada por la cantidad de vello facial, acomplejada por su trabajo, por su vida, por su tristeza, rumiando una escasa ración de comida en un restorán de cuarto enjuague, sintiendo deseos de estar con alguien, de hablar sobre algo, lo que fuera. O simplemente callar y contemplar un rostro empático, tan horrible, desagradable y amargado como el suyo. Pero no, sólo tiene delante de ella un plato a medio comer y frío y el constante pensamiento de que, en sus noches y sus días, todo seguirá igual.

jueves 17 de junio de 2010

Qué bonito va...

Qué bonito va el curita, qué noble caballero, qué andar más elegante y qué sotana más amplia tiene éste para esconder los fellatios, pata al hombro, doggie style y etcéteras carnales que les hace a los niñitos y doncellas desprevenidas. No son todos, sólo algunos. No se asusten con lo que les cuento, pero puede ser que a la vuelta de la esquina esté uno de estos gozadores de la vida disfrazados con su negro atavío de bondad.

jueves 10 de junio de 2010

Mentalidades

Parece -aunque no estoy muy seguro- que nunca he visto un muerto resucitar, menos abrirse el mar para facilitar la seguridad de algunos elegidos, tampoco he visto a líderes religiosos elevarse al cielo en carros de fuego. Todo lo contrario, veo curas come-niños, hambre, guerra, injusticias y todo tipo de calamidades.
O nos equivocamos de siglo al nacer o nos quieren meter el dedo en ojo, o en otra parte.
Imagínense: los etiopes habrían reido de buena gana con la multiplicación de los panes y los peces, y en los bares los borrachos serían reyes cuando el agua se convirtiera en vino. Chris Angel no necesitaría de los fraudes para caminar sobre el agua.
No sé, pero si es que dios existe, debe haber adquirido una mentalidad corporativa y empresarial: "Hay que hacer recortes de milagros. ¿O no leyeron el memo?".

martes 1 de junio de 2010

HIstoria deforme

Esta puede ser la historia de un ser deformado por la teoría del rumor o como quiera que se llame. Me refiero al planteamiento que expone acerca de una historia que, a medida que pasa el tiempo y de tanto relatarla, puede perder o ganar muchos elementos, convirtiéndose en nada o en algo, pero, sin duda, nunca igual como la primera vez que fue contada. Es un ecuación extraña en la cual, mientras más ficción se adiciona, más veracidad se sustrae. La ecuación perfecta para generar un mito. A eso me refiero con “deformado”, aunque no sé... distorsionado puede ser la mejor palabra. Pero no es la palabra lo que me complica, es el concepto en sí, es la idea general la que me revuelve el estómago.
Relata esta leyenda que este ser creó a mis antepasados a su imagen y semejanza, y junto con ello, nos prodigó la vida y la energía vital para movernos, pensar, sentir, razonar, etcétera.
Hablan de él como si fuera omnipresente, omnisapiente, como si la vida dependiera de él, como si le debiera algo, como si viviera gracias a él. Pero no es así, yo vivo por mí y mis ganas de hacerlo, no digo que eso baste como para vencer la mortalidad, pero sí como para ganar vivencias, historias, mis propias historias. Ya basta de fábulas, basta de cuentos amorfos. No me interesa saber nada de él ni de su amor y sus castigos, ni de necesidad de justicia implacable o su patética misericordia. Sólo soy yo y quienes me rodean, quienes tuvieron, como premio o castigo del destino, vivir en esta, mi coyuntura de tiempo.
Ya no quiero sus historias, de verdad, siento lástima de quienes se reúnen a hablar acerca de él, siento rabia por los que se quedan en sus asientos con sus ridículas caras de estúpidos escuchando sus deformes historietas, entonando canciones para él, o celebrando su nacimiento y fallecimiento involucrando a muchas personas en estas celebraciones.
Ya llegará el momento en que levantaré mi puño al cielo y clamaré con furia ciega: “¡Hasta cuándo continuarán las historias de mi puto bisabuelo!!!!”

jueves 27 de mayo de 2010

Malditos todos

“No era quién era, sino quién decía”. Así se escuchó, fue clarito como el agua, no era válido pedir explicaciones respecto a eso. Era imposible preguntar el significado de aquello. No soy un intelectual, tampoco un tontorrón, prefiero callar, no preguntar. Sólo asentí con mi cabeza y en mi cara se dibujó un rictus de entendimiento cabal aunque en mis adentros pensé “¿qué mierda significa eso?” Tomé mi vaso de ron con coca y cascabelearon los hielos que enfriaban mi brebaje y pensé en las notas indescriptibles que habían salido de esa combinación de líquidos, hielo y vidrio. Si estuviera el vaso con un poco más o menos de líquido, ¿sonaría igual? ¿Sería un sonido más agudo… más grave? Bueno, eso dejó de tener importancia en cuanto el individuo frotó su incipiente barba, miró al suelo, escupió una masa espesa, blanca, voluminosa, más que escupo parecía una esponja blanca y mal oliente. Sus dedos estaban notoriamente más negros en la unión de la carne con las uñas. Como un mecánico, porque su piel, aparte de negra (sobre todo en la unión de la carne con las uñas) estaba deshumanizadamente curtida. Más que piel parecía la costra de pan. La fricción de su barba recién asomada más la aspereza de la piel de sus manos fue como el rechinido de las uñas contra un pizarrón de madera. Como cuando se hace demasiada fuerza sobre un plato de loza con el tenedor o el cuchillo. Aaahhhh. ¡Qué molesto sonido! ¡Qué hedor imaginario emanaba de sus continuos y secos escupitajos! Qué ser más desagradable y asqueroso. Pero, a pesar de todo, dijo algo que se clavó en mis pensamientos “No era quién, sino quién decía” y se escuchaban unas risitas burlonas aquí y allá.
Su vaso estaba casi vacío, debió estar tibio… pienso que, como sabía que le quedaba poco, quería prolongar el placer de la bebida. Pero ¿qué placer puede otorgar un ron con coca tibio? Apoyó su antebrazo derecho sobre su muslo dejando el vaso entre sus piernas, su mano izquierda estaba dentro del bolsillo del pantalón, y a juzgar por los miles de pliegues que se hacían en su muñeca, pienso que debe haber sido una postura muy incómoda. Tenía la mirada perdida y la cabeza dando tumbos, miró hacia el cielo y volvió a decir: “No era quién, sino quién decía”, y nuevamente las risitas. Pasaron unos cuatro o cinco minutos y, con dificultad y tratando de no caer de su asiento, comenzó con la labor circense de sacar su mano del bolsillo. Era un corre que te pillo de torpes movimientos musculares de aquí para allá y de acá para allá hasta que logró liberar su inhumana y curtida mano. Terminado el acto y recobrando el equilibrio, comenzó a frotarse el bulto de la entrepierna, quizás recordando algún viejo amor, alguna noche de sexo o su actriz favorita… o simplemente recordando la última masturbación decente que se pudo dar en su vida.
Volvió a decir lo mismo: “No era quién era, sino quién decía”. Pero esta vez fue diferente, porque lloraba. Lloraba con un desconsuelo que no dejaba sacar sonido alguno. Sólo lágrimas, baba y mocos. Al fin durmió y toda luz se apagó y las risitas burlonas, se convirtieron en carcajadas.
Malditos celulares con cámara, pensé. Malditos rufianes que tengo por amigos que me graban en mis momentos de ebriedad absoluta. Maldita tecnología.

miércoles 19 de mayo de 2010

De todas formas

Inconciente y ridículamente aplastado en el suelo quedó el imbécil tras la golpiza propinada. Fueron golpes de pies y puños, certeros mangazos en todo lo que se llama hueso del hocico. Por un momento sentí que la piedad se ausentó de la ciudad por esos escasos cuatro minutos y medio. Y la vereda... la vereda, convertida en improvisado ring, fue el lienzo de un óleo grotesco de sangre y dientes caídos. De verdad que fue así.

Uf. Qué bien merecida fleta recibió este ciudadano altanero, holgazán, filibustero, embaucador, gavilán pollero, rata inmunda, paloma asquerosa, murciélago con rabia, mojón de mierda.

Me hubiese encantado ser el autor, compositor, intérprete y director de tamaña frisca… pero carezco del cuerpo, las habilidades brutales y cavernícolas que posee mi novia.

martes 30 de junio de 2009

Minicuentos existenciales

I
- Si te envenenan, haz todo lo posible por no morirte antes de que vuelva a la casa, no quiero que entren ladrones. Dijo el amo insensible a su perro guardián. El perro movió la cola y le miró cariñosamente sin saber o entender las terribles palabras que habían salido de la boca de su “mejor amigo”.

II
Tengo miedo de tener miedo el día que llegue mi muerte. Y es por que soy un alma brillante e inmortal encerrada en carne moribunda, embutida en comida para gusanos. No digo que quiera o no quiera morir, esa no es mi decisión, mas el parangón de la agonía es la festividad enorme de la muerte.

III
Si Dios existe, si es tan todopoderoso... ¿podrá crear una roca tan grande y tan pesada que ni el mismo pueda levantar?
.
IV
Instinto. ¿Somos cazadores o somos presa? Instinto.

lunes 8 de junio de 2009

Recuerdos de una fiesta triste

Esa noche, y como todas las otras, la gente reía, escuchaba música; de rato en rato sonaba el timbre, el dueño de casa abría la puerta y entraba otro de nuestros amigos… sin embargo no era quien yo esperaba… Y así continúa la fiesta, todos felices, todos tranquilos, menos yo… mi teléfono también, sonó un par de veces, pero no era ella quien llamaba, eran todos o cualquiera, menos ella.
Risas, cantos, bromas y yo ajeno a todo eso… dejándome una triste barba que aún no termina de crecer del todo… esperando que mientras más larga esté, menor sea mi tristeza. Pero no es así… para nada…
Ya ha pasado un buen tiempo y aún no me llama, aún no me habla… aún no llega a la fiesta para hacer que ésta sea más feliz para mi…Todas las noches la espero, no sé si algún día volverá. No sé… pero la espero.

miércoles 6 de mayo de 2009

Minicuentos de cólera

I
Los malditos bastardos celebraban sus glorias, los desgraciados bastardos le procuraban esa gloria a los malditos bastardos, los malditos bastardos comían de la vida de los desgraciados bastardos. Y así continúa la simbiosis entre bastardos.

II
El minusválido gritaba por las cosas que le habían arrebatado. Su teléfono, su libreta llena de hermosas poesías escritas a mano, su grabadora en la que tenía registrada cada uno de sus pensamientos, su manzana, pobre almuerzo para ese día.
El ladrón corría, corría, con todas las fuerzas que tenía en sus piernas, el hijo de puta reía con la felicidad que le otorga la vida. El minusválido le gritaba garabatos muy poco poéticos.

III
El enorme libro negro, ese colmado de mentiras, ese mismito, sí, el que tiene una cruz dorada en su portada, ese que tiene dos columnas en sus hojas, ese que fue escrito por hombres que necesitaban aprovecharse de la ignorancia del pueblo y, mediante maleficios “divinos”, mantener a la gente a raya para que se comportara de forma “decente”, sin fornicar, ni robar, ni mentir, ni robar, ni pelar al prójimo. Ese que te pide dar la otra mejilla después de ser abofeteado, ese que te pide que perdones setenta veces siete, ese que cuenta de resurrecciones, de milagros, de sanaciones milagrosas, ese que cuenta la historia del demente enajenado suicida que multiplicaba los panes y los peces, que convertía el agua en vino, ese que te dice que el fin del mundo se aproxima, así que más te vale estar “atento y portándote bien”. Ese que habla de un dios que se quedó dormido, o tal vez murió, o tal vez, sólo tal vez, nunca existió.

lunes 30 de marzo de 2009

Deseo y más deseo... (I parte... y única)


Su olor era la cosa más sensual que percibieron mis sentidos alguna vez, su piel era blanca y cabellos negros adornaban su tez. Un largo, delgado y refinado cuello hacía de puente a su cuerpo glorioso. No puedo decir que era la mujer de medidas perfectas, pero sí lo era para mí. ¡Qué mujer era ella! Miles de veces la imaginé desnuda rindiendo sus placeres a mi cuerpo y mis regocijos. Me soñaba fotografiando su cuerpo desnudo sin llegar a la vulgaridad de lo porno… sólo su piel, no su carne.
Alguna vez bajo la lluvia nos besamos y me sentí en la gloria, mis sueños escalaban una gran cima de limitaciones. Pasó el tiempo y nuestros encuentros fueron más cercanos, fueron más sexuales, juego tras juego nuestras intimidades se aproximaban… ¡Qué delicia de espera! ¡Cómo deseaba ese cuerpo y todos sus secretos!
Fue una noche de juerga llena de aromas de ron y cigarros cuando por fin pude tocar su más preciado tesoro y pude sentir la fragancia de sus placeres.
Tocaba su cuerpo y la besaba apasionadamente mientras terminábamos lo que quedaba en la botella de ron. Mi cuerpo dolía de ansias, mis ojos ardían en desespero.
Afortunadamente, y como nunca, mi casa estaba limpia y ordenada. Entramos cual estampida a la habitación que sería testigo de nuestra jornada de sexo y entrega.
La miré a los ojos con la intensidad del sol, y comencé a desnudarla, le besé el cuello y sus labios que ya no soportaban el calor del aún más cercano sexo.
- Puedes apagar la luz- me dice poniendo atajo a mi tan ansiada incursión.
- Claro, si es así como tu prefieres- le respondí a regañadientes pero aún así creyendo en una inesperada sorpresa. Torpemente se despojó de sus vestimentas, decepcionado fui al baño para ver mi aspecto, lavé mis dientes y cuando salí, la tenue luz que invadió la habitación fue motivo para que rápidamente se cubriera con las sábanas. Su reacción fue como de araña venenosa procurando las sombras. Soy hombre, por la mierda, pensé. Quiero conocer su desnudez, quiero ver la unión carnal de nuestros cuerpos. Soy hombre…
Me recosté a su lado y comencé a besarla nuevamente mientras acariciaba sus pechos alternando las caricias en su entrepierna, con mis labios fui bajando poco a poco y al llegar a sus senos una rápida mano frenó esta acción, ya no sabía qué mierda pensar, hice como si nada hubiese ocurrido y continué besando su vientre que se contraía y expandía de deseo. Ya bajando del ombligo, sus piernas me cerraron el camino que llegaba hasta el destino con el cual soñé tantas veces.
- ¿Puedo encender la luz para verte?- le pregunté con decisión.
- ¿Para qué?
- Porque he deseado verte desnuda desde que te conocí.
- No, déjala apagada, por favor.
- ¿Sabes?
- Dime…
- Tu excesivo pudor se subordina a mis instintos voyeristas.
- ¿Qué quieres decir?
- Nada, no quise decir nada- le dije aún más decepcionado. Olvídalo.
- No, dime… no me dejes con la duda.
- No importa, repentinamente me bajó un sueño atroz. Dejemos esto para otra ocasión.
- ¿Me vas a dejar con las ganas?
- Sí, así parece... buenas noches.
- Anda a dejarme a mi casa.
- Pide un taxi.
- Maricón de mierda, impotente, de seguro ya ni se te para.
- Buenas noches.
Un silencio de cementerio invadió la alcoba y por más de diez minutos sólo se escuchaban los vehículos que pasaban por fuera. De pronto una mano traviesa se adueñó de mis partes íntimas y comenzó a jugar lascivamente con ellas. ¡Qué exquisito, qué delicia! Placer y más placer… deseo al por mayor.
Lamentablemente ya no habría nuevas posibilidades con la musa de mis deseos... lamentablemente la mano traviesa no era de ella, era la mía. Para variar.